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Inanna (Ishtar)

Sagburru: la primera hechicera de la historia

Sagburru es la primera hechicera conocida en la historia, una mujer que tendrá que enfrentarse al poderoso mago y sacerdote Urgirnunna (el mashmash). Su historia sale en el «mito de Enmerkar y Ensuhkeshdanna», también llamado Ensukushsiranna, un poema alternativo del “mito de Enmerkar y el señor de Aratta”. El relato nos cuenta una disputa entre gobernantes, donde el señor de Aratta le exige a Enmerkar que sea su vasallo, la historia empieza de la siguiente manera.

Mitos de Inanna

Enmerkar y Ensuhkeshdanna

Los grandes “me” están construidos con todo detalles y lujos, y es en Uruk, donde la luna brilla sobre la tierra como si del sol se tratase durante el día. Hay grandes ganados, abundan vacas, cabras y terneros, todo parece ser favorable en las tierras de Sumer. Pero en aquel tiempo pasado vivían dos personajes, Ensuhkeshdanna “señor de Aratta” y Enmerkar, señor de la ciudad de Uruk. Los dos gobernantes admiraban a la diosa Inanna y su “Rito del Matrimonio Sagrado”, así que es Ensuhkeshdanna quien exige a Enmerkar el traslado de la “Diosa del Amor” a Aratta enviado por su mensajero, y le dice lo siguiente:

“Marcha a Uruk y dile a su rey que se me someta.
Que el señor de Uruk lleve el yugo.
Cuando se me haya sometido, realmente sometido,
nuestra situación será ésta:
«él puede vivir con la diosa Inanna en el Egar,
pero yo viviré con Inanna en el templo Ezagin de Aratta.
Él puede estar con ella en la espléndida cama,
pero yo estaré en dulce sueño con ella en la cama adornada.
El podrá ver a Inanna por la noche en un sueño,
pero yo conversaré con Inanna cara a cara, cuando esté despierta»”.

El mensajero salió al amanecer de Aratta corriendo como un carnero salvaje, volando como si de un halcón se tratase, cruzando las montañas al atardecer y lanzado como si fuera un lobo detrás de una oveja. Tras llegar a Uruk, acudió en presencia de su majestad el rey y el mensajero le dijo:

“Mi rey me ha enviado ante ti.
El señor de Aratta, Ensuhkeshdanna,
me ha enviado ante ti.
Mi rey ha declarado esto:
«Que se me someta.
Que el rey de Uruk lleve el yugo.
Cuando se me haya sometido, realmente sometido,
entonces él puede vivir con la diosa Inanna en el Egar,
pero yo viviré con Inanna en el Ezagin de Aratta…»”

El rechazo de Enmerkar

El mensajero repitió hasta el más mínimo detalle todo lo que su rey dijo, pero esto no sentó muy bien a Enmerkar, al cual rechazó su propuesta de la siguiente manera:

Yo no puedo someterme a Aratta,
pues el señor de Uruk es su timón,
él es su cepo de ancla que se afianza sobre ellos,
tiene ascendencia sobre el lugar de sus cimientos.
El señor de Uruk es su halcón,
que vuela en el cielo, él es su trampa.
Además, la obra de ladrillo del templo de Aratta es subsidiaria de Uruk.

El mensajero insistió en que aceptara la propuesta de su rey, pero Enmerkar, hizo una clara alusión al “Rito del Matrimonio Sagrado” que podía tener con la diosa Inanna.

Dile a tu rey que el día no amanecía y que la noche no acababa de pasar.
Yo mismo acompañé a Inanna durante 15 horas dobles.
Utu, el sol, no mirará en mi sagrado mush,
cuando Inanna entre en mi sagrado gipar.
Enlil, la auténtica corona, el cetro de los dioses,
Ninurta, el hijo de Enlil,
me tuvo en su regazo como el pozo tiene al pellejo de agua.
Ninhursag (Aruru), la hermana de Enlil,
me ofreció su pecho derecho, también me ofreció el izquierdo.
Cuando hube subido al templo,
la sacerdotisa nu-gig gritó como un joven pájaro Imdugud (Anzu);
cuando hube subido allí,
aunque ella no es un pato joven,
ella graznó como uno joven.
Desde la ciudad de su nacimiento,
¿qué ciudad fue construida como una ciudadela?
¡Que Inanna viva en Uruk!
En cuanto a Aratta, ¿qué le ocurrirá?
¡Que ella viva en la obra de ladrillo de Kullab!
En cuanto a la montaña de los lustrosos me, ¿qué se le va a hacer?
Durante cinco años, durante diez años,
la diosa no irá a Aratta.
¿Cuándo podrá ir ella a Aratta,
la gran sagrada dama del templo Eanna?

El mensajero se marchó rumbo a Aratta, pues Enmerkar afirma que él es, el favorito de los dioses. De esta forma el rey de Uruk deja muy claro cuál es su postura y que la diosa Inanna no se moverá de la ciudad. Cuando Ensuhkeshdanna se entera de lo sucedido, el señor de Aratta se reúne con sus consejeros y a pesar de que ellos le piden que se someta ante Enmerkar, el rey indignado rechaza el consejo.

El mago Urgirnunna

Ante tal desesperación aparece un mago, un mashmash, se llama Urgirnunna. Venía de la ciudad Hamazu, que esta había sido destruida, los hamazita tenían algunas habilidades especiales y Urgirnunna, decide irse a vivir a Aratta, donde le ofrece su apoyo y habilidades al rey. El mago le dice lo siguiente:

Mi rey,
los grandes padres de la ciudad construyeron fundaciones,
pero, ¿por qué no levantaron un palacio?
¿Por qué no aconsejaron que se hiciera frente a Uruk?
En cuanto a mí, déjame atravesar el canal de Uruk.
Déjame que someta a su rey y lo encierre en la celda de Aratta.
Deja que mi gran ejército, del Oeste al Este,
del mar a la Montaña de los Cedros, lo someta todo.
Que el pueblo de Uruk transporte a Aratta
sus propias posesiones en barcas y que las aten en el Ezagin de Aratta.

¿Atravesar el «río de Uruk» y someter a todos los países «de arriba abajo, del mar a la Montaña de los Cedros»? Aquellas palabras hicieron muy feliz al rey de Aratta. Ensuhkeshdanna decide compensar al mago con cinco minas de oro y cinco minas de plata, le da finos vegetales para comer y buena agua para beber. El mago Urgirnunna se encaminó hacia Eresh, la ciudad de la diosa Nisaba. Llegó a un gran establo donde estaban las vacas, cuando el animal le vio, movió su cabeza hacia él y el mago le hablo a la vaca como si de un humano se tratase:

Oh, vaca, ¿quién se come tu crema? ¿Quién se bebe tu leche?

La vaca le respondió:

Nisaba se come mi crema,
Nisaba se bebe mi leche.
Mi queso, que está bien hecho para el sagrado mush,
está colocado como se debe en la gran sede,
la sede de Nisaba.
Traerán mi crema del sagrado establo para el señor,
traerán también mi leche del sagrado aprisco para el señor.

El mago le echa un conjuro a la vaca:

¡Vaca, que tu crema vaya a tu cuerno,
que tu leche vaya a tu lomo!

El mago repitió lo mismo con las ovejas y las cabras, de esa forma provocó la ruina, no había leche en la ubre de la vaca, así que el ternero lloraba hambriento. La cabra tampoco tenía leche, así que el cabritillo lloraba amargamente. La sagrada mantequera estaba vacía, los animales estaban muriendo de hambre, convirtiendo el establo en un absoluto silencio. Los pastores estaban arruinados y no sabían qué hacer, pero dos hermanos llamados Mashgula y Uredinna, se hallaban agazapados entre la basura de sus rediles y pidieron ayuda a Utu “dios del sol y la justicia”.

Llega la madre Sagburru

Sagburru

El encuentro

Utu decide materializar a una mujer, la «Madre Sagburru». Ella se acerca a Urgirnunna, ambos son magos, se examinaron y estudiaron por un periodo de tiempo. Decidieron medir sus fuerzas en la ciudad de Eresh, a orillas de las aguas del Éufrates, el río de los dioses, es sin duda un buen lugar para una batalla mágica. Sagburru y Urgirnunna intentaron demostrar su potencial tirando un talismán cada uno al río.

Sagburru vs Urgirnunna: los talismanes

  1. Tirando el primer talismán. El mago sacó una carpa gigante del agua, y la madre Sagburru sacó un águila del agua que cogió la carpa gigante y se escapó a la montaña.
  2. Volvieron a tirar otro talismán al río. El mago sacó una oveja y su cordero del agua, y Sagburru sacó un lobo que agarró a la oveja y la arrastró a la ancha estepa.
  3. Por tercera vez lanzaron su talismán al río. El mago sacó una vaca y su ternero del agua, Sagburru sacó un león que agarró a la vaca y su ternero donde huyó por el cañaveral.
  4. Por cuarta vez lanzaron su talismán al río. El mago sacó una cabra y una oveja salvaje del agua, Sagburru sacó un leopardo que agarró a la cabra y a la oveja salvaje y se escapó por la montaña.
  5. Por quinta vez lanzaron su talismán al río. El mago sacó una pequeña gacela del agua, Sagburru sacó un tigre y un león que cogieron a la pequeña gacela y se escaparon con ella por los bosques.

Un mago derrotado

Visto todo aquello, el rostro del mago se oscureció: su mente se quedó confundida. Sagburru le dijo:

Mago, quizá tienes poder mágico;
pero, ¿dónde está tu poder?
¿Cómo pudiste haber ido a Eresh,
la ciudad de Nisaba,
la ciudad cuyo destino fue decretado por An y Enlil,
la ciudad primordial,
la amada ciudad de la diosa Ninlil, a hacer tu magia?
Has ido sin mi consentimiento, conozco tu audacia,
has entristecido a Eresh.

El mago aceptó la derrota y rogó e imploró a la maga diciéndole:

Libérame, hermana mía, libérame.
Déjame volver en paz a mi ciudad.
Déjame escapar a Aratta,
la montaña de los lustrosos me.
Déjame propagar tu grandeza por todas las tierras.
Déjame cantar tu alabanza en Aratta,
la montaña de los lustrosos me.

Un castigo letal

Para Sagburru eso no era suficiente y optó por un castigo letal, la maga le dijo lo siguiente:

En el establo y en el aprisco ejecutaste tu arte,
hiciste escasas la crema y la leche.
Has quitado la mesa de comer,
tanto la de la mañana como la del atardecer.
Interrumpiste la crema y la leche
de la comida del atardecer de la gran sede.
Practicaste lo prohibido.
Tu pecado es que no trajiste crema y leche del establo y del aprisco.
Nanna, el rey,
logrará que el establo y el aprisco den nuevamente leche.
El nombra el delito, lo castiga,
pero también otorga la vida.

Sagburru lanza su talismán contra el mago y lo mata, acto seguido, coge su cadáver y lo lanza con fuerza al río Éufrates y después, vuelve a la ciudad de Eresh. Ensuhkeshdanna, habiendo oído aquel hecho, envió a un hombre a Enmerkar y le dijo:

Eres el amado señor de Inanna,
tú sólo eres glorificado.
Inanna, verdaderamente,
te ha elegido para su sagrado regazo.
Tú eres su amado. Tú eres su gran señor,
del Oeste al Este. Estoy subordinado a ti.
Desde el momento de la concepción yo no fui tu igual.
Tú eres el gran hermano.
Nunca podré igualarte.

Enmerkar fue superior a Ensuhkeshdanna ¡Que la diosa Nisaba sea alabada! Sagburru podría ser tanto hechicera, maga o bruja.

Referencias

  • Samuel Noah Kramer (2010). La historia empieza en Sumer: 39 testimonios de la Historia escrita. ISBN 8420679690
  • Ana Martos Rubio (2012). Breve historia de los sumerios. Editorial: Ediciones Nowtilus. ASIN B009X7OBFQ
  • Federico Lara Peinado (2002). Leyendas De La Antigua Mesopotamia. Editorial: Temas de Hoy. ISBN 8484602265

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