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Inanna (Ishtar)

El poema de Agušaya

Poema de Agušaya

El Poema de Agušaya sólo se conoce a través de un manuscrito o, quizá, de dos; se trata de dos tablillas, de origen desconocido, que se han conservado y publicado de forma independiente. La primera de ellas (que pertenece al museo de Berlín) fue publicada en 1913 por H. Zimmern (texto cuneiforme reproducido en Vorderasiatische Schriftdenkmäler, X, n.º: 214; estudio y traducción realizados en Ištar und Saltu, ein altakkadisches Lied); la segunda (desaparecida con posterioridad a su publicación) fue publicada por el P. V. Scheil («Le Poème de Agušaya», en Revue d´Assyriologie 15 [1918], p. 169 ss.).

El poema en su conjunto, fue reeditado por la Sra. Br. Groneberg en las páginas 39-94 de su tesis, inédita, titulada Untersuchungen zum hymnisch-epischen Dialekt der altbabylonischen literarischen Texte. Aunque es posible que estos dos textos no se deban a la misma mano, ambos ofrecen, en cambio, una conexión, siendo posible que se tratara de dos copias antiguas, casi contemporáneas, a juzgar por su grafía y ortografía. Éste, datado explícitamente (II/VII: 6’) en el reinado de Hammurabi (1792-1750), está redactado en acadio, un dialecto literario bastante artificial, reservado para la gran poesía y del que, por desgracia, no se conservan muchos documentos.

Mitos de Inanna

En este poema se utilizan unos giros y un vocabulario propios de la lengua y de la lírica antiguas, que conocemos bastante mal. Además presenta una gran concisión y, en él se realizan alusiones que, en muchos casos, nos resultan muy complejas y rebuscadas. La existencia, dentro de nuestro texto, de numerosas lagunas nos impide llegar a conocer, en bastantes ocasiones, muchas de sus imágenes y giros, lo que viene a dificultar de manera muy considerable nuestra comprensión de la pieza.

A pesar de estos problemas, se ha podido llegar a conocer la trama general del mito y su sentido gracias a los esfuerzos de algunos estudiosos, en especial, los debidos a B. Groneberg, que ya hemos mencionado, y a B. Foster («Éa and Saltu», p. 79 ss., en Essays on the Ancient Near East in Memory of J.J. Finkelstein). Podemos llegar a hacernos una idea de este hermoso texto, que sería una lástima no dar a conocer al público, gracias a la intercalación dentro del poema de un breve comentario cuya finalidad es suplir, en la medida de lo posible, las lagunas que presenta.

No hemos situado este poema al inicio del apartado dedicado a la Ištar «guerrera» debido a la fecha de su redacción, que es bastante antigua, sino porque ofrece una visión muy general de dicha diosa, desde el punto de vista de su vertiente bélica. En este caso, y a diferencia de otros que posteriormente veremos, el poema no trata sobre una guerra en concreto dirigida por esta diosa, sino que se centra en la propia personalidad, marcial y agresiva, de ésta.

El poema se caracteriza por presentar una construcción muy diestra y culta que, quizá, llegue a un nivel demasiado elevado como para que nosotros seamos capaces de percibir todas las sutilezas líricas e, incluso, todo su potencial significativo. Sin embargo, y teniendo en cuenta que, por una vez, nuestros manuscritos han conservado explícitamente la disposición de los versos, podemos conformarnos con llegar a reconstruirla. El poema está dividido en diez ki.ru.gú, término sumerio cuyo equivalente acadio es šêru, «canto», que aparecen numerados e indicados como tal al final de cada uno de ellos.

Se trata de una especie de estrofas o coplas. A cada uno lo sigue un giš.gi.gál, mihru en acadio, especie de «responso», con una extensión de dos, tres o cuatro versos, en el que, por lo general, se retoma, a modo de eco, y en ocasiones con las mismas palabras, uno de los elementos expresados en la «copla» precedente —que, en algunas ocasiones (I/IV: 23 s.) anuncia lo que viene a continuación—.  En nuestro texto traduciremos las indicaciones métricas, musicales o escénicas —que se reproducirán entre guiones, a pesar de que sus implicaciones se nos escapan casi por completo (ver III, n. 16).

El contenido de cada tablilla se encuentra repartido en ocho columnas, cuatro en el anverso y cuatro en el reverso, cada una de ellas con cincuenta versos. Así pues, el poema en su conjunto debía de contar, originalmente, con una extensión total de unos 800 versos. Se trata de versos cortos, cada uno de los cuales, en realidad, debía de corresponder a un hemistiquio. Actualmente sólo conservamos, aproximadamente, la mitad de dicho poema.

I/I: 1 ¡Celebro a la más suprema,
La más valiente de entre los dioses!
Exalto el poder
De la hija de Ningal
5 ¡Sí, de la muy suprema Ištar,
La más valiente de entre los dioses,
La hija de Ningal,
Repito, ensalzo su poder!
¡Sus hazañas son famosas,
10 Sus ardides, sibilinos:
Ella siempre está peleando
Y con una actividad desconcertante!

(Estrofa I) Panegírico de la diosa

Alrededor de cuarenta líneas perdidas: probable continuación de la glorificación de la diosa.

II: 1 ¡Ella «baila» (ante ?) los dioses y los reyes
Con toda su virilidad!
—(Fin de la) primera copla—
¡Alabo a Ištar,
5 La diosa suprema!
—Responso (de la mencionada copla)—
¡En sus manos sostiene
Todo el conjunto de «Poderes»
Que distribuye según su voluntad!
10 Ištar sostiene en sus manos
Las riendas de los pueblos
Y sus diosas se cuidan
De sus órdenes!
¡Su palabra [es soberana (?)]
15 Y su decreto [es definitivo (?)]!
16 s. Ningún [dios(?)], en su Asamblea,
[se atreve a oponerse a ella (?)]

(y responso) (estrofa II)

Alrededor de 35 líneas perdidas: aparentemente parece que proseguía el lisonjero retrato de la diosa.

III: 1 Los hombres son […],
Como posteriormente (?).
—(Fin de la) segunda copla—
El valor la acompaña:
5 ¡Ištar, la extravagante, se despliega para vencer!
—Responso (de la mencionada copla)—
Su fiesta consiste en pelear,
En enfrentar a los combatientes,
En excitar a los oficiales (?),
10 En desatar a las tropas—
¡La fiesta de Ištar consiste en pelear,
En enfrentar a los combatientes,
En excitar a los oficiales (?)
En desatar a las tropas!
15 ¡Su rabia al combatir,
Su entusiasmo al batallar,
Revelan su verdadera naturaleza
[Y demuestran (?)] qué (sabe) hacer!

(y responso) (estrofa III)

24 líneas mutiladas e intraducibles y otras 10 perdidas. Parece que aquí terminaba el panegírico y que, a continuación, podía iniciarse la acción del mito propiamente dicha, expuesta de forma narrativa. Parece que los dioses reciben una queja como consecuencia del abuso que Ištar hace de sus prerrogativas, el mal carácter de la diosa, su humor pendenciero y el miedo generalizado que suscita.—

IV: 1 «¡El cetro real, el trono y la corona
2 a Le han sido entregados:
2 b A ella se le ha otorgado el universo!
¡Ha sido dotada del valor de los hombres,
De sus hazañas y de su valor!
6 ¡Se la ha rodeado
5 De relámpagos y brillos!
7 s ¡Sí, ante los hombres,
Se la ha dotado de este terrorífico aspecto!
8 Ha sido cargada de un brillo sobrenatural,
Con terror y con valor,
10 Y ella sólo piensa en proezas
No piensa más que en combatir.
‘Incluso ante Éa, el Príncipe (?) (se le dijo)
Tú conservarás (tu) aspecto horroroso.’
¡Provoca más temor que un toro
15 Cuando desencadena su alboroto!
¡Es imposible de controlar—
Se escaparía: es demasiado fuerte!»
18 s. Todo esto causa en Éa, el Sabio,
inquietud:
20 No estaba contento con ella
Y se disgusta con ella.
—(Fin de la) tercera copla—
«¡Oíd (dijo) […]
Mientras Ištar esté ocupada […]
25 Los supremos […]!
—Responso (de la mencionada copla)—

(estrofa IV) Ventajas y prerrogativas de Ištar

Faltan alrededor de 25 líneas al final de la columna IV y 20 al inicio de la V. En ellas, sin duda, Éa debía de informar y proponer al resto de los dioses, su plan para poner remedio a esta enojosa situación: para calmar a Ištar, él crearía, de acuerdo con el modelo de aquélla, una especie de anti-Ištar, gracias a la cual se vería cómo es realmente y, podría enfrentarla a ella y, con suerte, lograr que redujese sus excesos. En el momento en que el texto continua, Éa está describiendo a esta sosias femenina:

V: 2 «¡Ella estará […]
Y llena de seguridad […(?)]
Ella tendrá suficiente vigor
5 ¡Para amenazar a esta perpetua agitadora!
[¡Ella ser]á temible,
Y su cabellera, [hor]rorosa (?)!
Más activa que […(?)],
10 Ella intrigará, prepotente,
Y vociferará infatigable,
No dejando nunca, ni de día ni de noche (?),
¡De producir furibundos clamores!»
Reunidos y hablando
15 De este proyecto que los sobrepasaba,
Los dioses lo remitieron
A Éa, el Príncipe (?):
19 «¡Es a ti a quien conviene
18 Una obra de este tipo!
20 s. ¿Quién, sino tú,
Podría llevarla a cabo?»
23 Ante esta petición,
22 Éa, el Sabio
Limpia siete veces
25 La tierra de (debajo) de sus garras,
La amasa, la cuece.
¡Así fue como Éa, el Príncipe (?)
Creó a la Señora «Querella» (Saltu)!
—(Fin de la) cuarta copla—
30 Éa, sin esperar más,
Se decidió:
¡Creó a la Señora «Querella»
Para que se enfrentase a Ištar!
—Responso (de la mencionada copla)—
35 Era de vigorosa estatura.
Sus proporciones (eran) sobrenaturales:
Era tan astuta y fuerte
Que nada se le podía comparar—
¡«Querella» era muy alta.
40 De proporciones sobrenaturales:
Era tan astuta y fuerte
Que nada se le podía comparar!
Sus músculos eran los de un guerrero;
Su cabellera, buscaba camorra

(estrofa V) (Continuación del) retrato, realizado por Éa, de la diosa

VI: alrededor de diez líneas perdidas.

2 ¡Fuerte […]
Más alta que […]
De temible musculatura,
5 Con un vigor reforzado!
Como vestidura,
«Querella» estaba cubierta de guerras:
Retumbando como la crecida (de un río),
Digna de ser contemplada,
10 ¡Ella provocaba temor!
¡De pie, en pleno Apsû,
Inflexible!
¡Y todo lo que salía de su boca
Siempre lograba el efecto deseado!
Entonces Éa, el Señor, abrió la boca
15 Y a la misma «Querella»,
Creada por él, le ordena:
«¡Hola! ¡Escucha!
¡Obedece mis órdenes,
Acata mis mandatos,
20 Y haz aquello que yo te ordene!
¡Existe una diosa, única y valiente
Mucho más que las demás,
Cuyas hazañas son muy destacadas
Y su actividad extraña e incomprensible!
25 ¡[S]u n[ombre] es Innina,
[La ex]perta en armamento!
¡Es la Señora de las señoras,
La astuta hija de Ningal!
¡Pues bien! ¡ha sido para humillarla, a ella,
Para lo que yo te he creado!
32 s. ¡Y, con mi sabiduría,
Enriquecí tu prestigio
31 Con valor y con vigor!
¡Parte, ahora!
35 ¡Vete hasta su morada
Y, armándote de terror,
Incrépala!
Ella se arrojará sobre ti
Y, digiriéndote la palabra,
40 Te dirá gritando: “¡Eh! ¡Muchacha!
¡Muestra tus intenciones!”
¡Tú, sin embargo, ante su furor
No cedas:
45 No le respondas ni una sola palabra
44 Que le tranquilice el ánimo!
¿Qué va a poder sacarte ella,
A ti, criatura salida de mis propias manos?
¡Dile con arrogancia
Todo aquello que tienes que decirle!»

(estrofa VI): Éa da a «Querella» las indicaciones necesarias para realizar su misión

VII: seis líneas borradas: ¿un arrepentimiento del copista?

—(Fin de la) quinta copla—
3 ¡Ferozmente, «Querella» se levanta,
Pues Éa, en el Apsû,
5 Le ha conferido el poder!
—Responso (de la mencionada copla)—
Entonces él manda a «Querella»,
De gigantesca estatura,
Animándola con invectivas,
Con desprecio y con insultos,
10 Éa, el Sabio, el Muy Prudente,
Añadiendo, entonces, algunas palabras
Dirigidas al ánimo de «Querella»-
13 s. Le desvela los rasgos concretos
De Ištar, la Reina:
14 s. «¡Ella, en persona, es
La más fuerte de las diosas!»
Le narra todas sus hazañas,
Alaba su gloria,
Para que, llegado el momento, no se eche atrás.
19 s. ¡Su rasgo concreto (le dice),
(Es ser) diosa de los oficios supremos,
20 s. La Señora a la que nadie
Se atreve a cerrar el paso!
Que provoca la rabia […]
Cuando ella quiere […]:
Fur[ibunda…]

Once líneas con lagunas.

36 s. ¡Tú tendrás que hablar bien,
[Sus] órden[es] prevalecerán!
¡Tú serás la más fiera,
Ella, a sus ojos, es única!

Dos líneas borradas.

¡Ella se enorgullecerá a tu costa!
Sin embargo, no te separes de la So<bera>na de los pueblos!

VIII: las diez o doce primeras líneas se han perdido o están excesivamente mutiladas

11 ¡Ella es la suprema […]
[…]
[…]: ella es soberana!
La astuta […]
15 Ella vigila […]
[…] valentía.
Su […] es maléfico/a,
Ella domina […]
<Rod>eada de tornados,
20 [Ella…] la guerra.
21 s. ¡Su alma es, toda ella, furor
Y marejadas del mar!
[¡Si] ella se apodera de ti,
Tus recriminaciones [serán v]anas!
[¡Inescrutables son] los planes
25 [De la] sagaz [Sob]erana de los pueblos!
26 s. Y [«Quer]ella», en vez de enfurecerse,
Cubriendo su mirada de pavor,
29 [Ate]nta al peligro,
28 Concentra aún más sus fuerzas

Dos líneas mutiladas.

32 Sin saber […]
—(Fin de la) sexta copla—

Faltan alrededor de veinte líneas, entre las cuales se encontraban, al menos, el «responso» de la sexta estrofa y el inicio de la séptima. Ištar, una vez conocida la existencia de «Querella», quiere saber más sobre ella, y envía a su paje Ninšubur en busca de noticias.—

1 ¡Vete! […]
Ordena […]
Pr[epár]ate (?) […]
¡Para que conoz[camos]
5 Pruebas de su fuerza!
Examina su caso por mí:
¡Estudia los [lug]ares en que mora (?).
Entérate de sus características particulares,
E infórmame de lo que hace!
11 ¡Oh Ninšubur, el más sagaz
De los mensajeros,
Circunspecto, poderoso y sagaz!,
¡Parte! ¡Ponte en camino, campeón!
14 s. ¡Él, entonces, partió y recorrió la campiña
En dirección al Apsû,
Hasta que se encontró con ella!
Él la observó de cerca,
Examinó a la diosa […].
Y midió su estatura.
20 «¡Se comporta con astucia (se decía a sí mismo),
Indiferente a todo:
Sólo confía en sí misma,
Terriblemente temeraria!
Está envuelta por un brillo sobrenatural:
25 La abandoné para permanecer a salvo,
Pues es irritable, brutal, asesina,
Tiene poder total sobre hombres y mujeres,
Y causa un alboroto tremendo!»
Éstas fueron las características que él retuvo (en su memoria).

II: faltan aproximadamente 25 líneas al inicio de esta columna. Entre tanto, y como Ninšubur ya había informado a su ama de todo aquello que sabía acerca de «Querella», Ištar decide enfrentarse con su rival. Cuando termina la estrofa, tal como se deduce de lo que se conserva del responso, las dos diosas están frente a frente.

[…]
[…] «Querella»,
¡[En presencia] de la divina Ištar!
—Responso (de la mencionada copla)—
11 ¡Ella se abalanza con ardor,
La más sabia de las diosas, la más fuerte,
14 Y, con cuidado y vigor, intenta
13 Hacer triunfar su propia superioridad!—
15 ¡Sí, Ištar, la valiente,
La más sabia de las diosas, la más fuerte,
18 Intenta, con cuidado y vigor,
17 Hacer triunfar su propia superioridad!
Invocando (?) sus hazañas,
20 Echando espumarajos por su boca, contra sus enemigos,
Sin ceder terreno
Aquella que prevalece sobre todas las diosas,
Transformada en guerrero, declara,
25 ¡Revela con aspereza
Los testimonios de su omnipotencia!

III-V: se han perdido por completo: se trata, aproximadamente, de un total de 120 líneas (el final de la VIII estrofa, toda la IX y el inicio de la X), quedando, así, gravemente amputada la continuación del relato. Cuando se recupera la narración, a Ištar se la llama bajo bajo la denominación de Agušaya, nombre que se le debió de conceder, por algún motivo, a lo largo del pasaje perdido.

VI: faltan aproximadamente siete líneas.

8 Agušaya […]
La as[tuta abre la boca]
10 [Y dice] a Éa [el Señor]:
11 ss. «¿Por qué has creado [a esta «Querella»]
Que retumba como la crecida (del río)?
Para (?) […]
¡Cuando la hi[ja de Ningal (?)] es única!»

Se han perdido las 33 líneas con las que acababa esta columna. En ellas Ištar debía de continuar con sus improperios contra «Querella».

VII:1 «Tú has autorizado sus proezas:
Pero «Querella» ha planteado
Una serie de pretensiones en mi contra:
¡Ella debe desaparecer!»
5 Éa, entonces, abrió la boca
Y dijo a Agušaya, la más valiente de las diosas:
8 Aquello que has solicitado
7 «Al instante llevaré a cabo
¡Eliminándola (?), me has favorecido
10 Y me has dado una alegría!
14 [Para] que las futuras generaciones
13 Sepan cuál fue nuestro objetivo
11 s. Al crear y dar forma a «Querella»,
15 Anualmente tendrá lugar
¡Un «baile», que se desarrollará, tal como corresponde,
En el parsimu (?) del año!
¡Agušaya, míralos a todos!
Ellos, al aire libre, se divertirán:
20 ¡Escucha sus súplicas,
Míralos como se humillan (?),
Y atiende sus deseos!
Por lo que respecta al rey que, a través de este canto,
25 Aprendió, gracias a nosotros
y en beneficio de tu gloria,
24 Los testimonios que dan cuenta de tu valor,
26 s. A Hammurabi, bajo <cuyo> reinado se compuso
¡Este canto en tu honor y alabanza,
Que, por siempre, le sea concedida vida!

Faltan aproximadamente 20 líneas: todo el final de la columna VII.

VIII: las 10 primeras líneas son oscuras y difíciles de comprender: en ellas parece adivinarse que las prerrogativas de «Querella» han sido transferidas a Agušaya, pero no por completo.

11 ¡Sí, celebro a Ištar,
La reina de las diosas!
¡Canto a Agušaya y a su fuerza,
Porque es muy hábil!
15 ¡A «Querella», la […],
La había creado Éa, el Príncipe,
Por causa de Agušaya,
Para que, con ello, todos supiésemos
Los signos de su poder
20 Y magnificaremos su grandeza!
—(Fin de la) décima copla—
Porque (Éa) le restituyó su Preeminencia!
¡Se calmó el ánimo
De Ištar, la Leona,
25 — Responso (de la mencionada copla).—
Segunda tablilla de Agušaya.

4. A pesar de las lagunas que presenta el texto y de su extrema complejidad lingüística, que hace que la traducción de más de un pasaje resulte incierta, el conjunto del relato es bastante comprensible. Este, al igual que sucede con frecuencia con este tipo de textos (V, § 2), aparece enmarcado por una serie de pasajes líricos dedicados a alabar a su heroína.

El más largo comienza al inicio de la primera tablilla (I/I: 1) y debía terminar en la fractura del final de la columna III. El último es la doxología final (II/VIII: 11-25). En él se insiste en la superioridad de Ištar (11)/ Agušaya (13), en su fuerza, su valor y su gloria. Sin embargo, se aprecia que el autor, al concederle a la diosa esta segunda denominación, hace referencia a ese aspecto de su personalidad constituido por sus capacidades marciales.

Dichas capacidades se ponen de manifiesto, con total evidencia, en el himno introductorio (I/I: 2; 6; 9 s.; II: 21; III: 4-18), y es, sin duda, esta belicosidad la que constituye el tema y el móvil esencial del mito propiamente dicho, al igual que sucede en Enki, encargado de organizar y ordenar el mundo (6: VIII, § 17), en el que se retratan los excesos de dicho dios.

5. Así pues, cuando, de acuerdo con nuestro texto, se inicia la narración (I/IV: 1 s.), ésta se centra en el lamento tanto de los inconvenientes de la soberanía y de la independencia de la diosa, como de su carácter combativo: ella sólo piensa en la agitación, en la agresión y en la trifulca (10 s.), siendo, incluso, capaz de alborotar la calma de la morada subterránea de Éa (12 s.; comp. 18: 27).

Todo el mundo está atemorizado por la diosa, hasta los desgraciados mortales, víctimas de los combates que ella provoca sin cesar (7 s.; 14 s.). Nadie es capaz de poner fin a esta senda fatal (16). Este comportamiento, por tanto, la ha convertido en peligrosa y la ha hecho insoportable.

Referencias

  • Samuel Noah Kramer, Jean Bottero (2004). Cuando los dioses hacían de hombres. Editorial: Akal. Págs. 220-235. ISBN 978-84-460-1762-2

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