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Inanna (Ishtar)

Inanna, Diosa de la «Infinita Variedad»

La «Infinita Variedad», “el asombro de la tierra [de Sumer],” Inanna era una diosa poderosa y asertiva cuyas áreas de control e influencia incluía la guerra, amor, sexualidad, prosperidad y fertilidad. Como “Dama del Cielo” que es, ella representa el planeta Venus. Uno de sus epítetos habituales era “Reina del Cielo”, sus roles habituales eran hermanita e hija atrevida, cariñosa, novia núbil, y joven viuda afligida por el dolor. Todos estos roles se presentaban en una época de la tarde adolescencia, permanentemente preparado al borde de la plenitud femenina, sin estar atada como esposa.

No es ninguna sorpresa entonces, que Inanna era una mujer que se comportaba como un hombre y vivió “con la misma existencia que los hombres jóvenes”, exultantes en la batalla y buscando experiencias en relaciones sexuales (Frymer-Kensky 1992: 29). Además, los textos mesopotámicos normalmente se refieren a ella como “la (o una) mujer”, e incluso cuando la llamaban “guerrera”, seguía siendo “la mujer” (Stuckey 2001: 92).

Mitos de Inanna

El gran erudito americano de Sumeria y temas sumerios, Samuel Noah Kramer, describió a Inanna como “… La ambiciosa, agresiva y exigente diosa del amor…” (1963: 153). En tiempos históricos, Inanna era la diosa del amor y la sexualidad, pero también sostenía y podría otorgar los “me” (conocido también como tablas me), los atributos de la civilización. Por lo tanto, ella gobernó en muchas áreas de la cultura.

Según Thorkild Jacobsen, estos incluían “el almacén” (1976: 135), “las lluvias” (136), “la guerra” (137), “Estrellas de la mañana y de la tarde” (138), y lo que él llama “la prostitución”, (Jacobsen 139). De Inanna, dice: En las epopeyas y los mitos, que es una joven hermosa y bastante obstinada, aristócrata. La vemos como una hermana menor encantadora y un poco difícil. [Su hermano gemelo es Utu (Shamash), Dios del Sol], es la hija mayor [de su padre Nanna, Dios de la Luna]…, y una preocupación para sus mayores…

Culto a la prostitución sagrada

Ishtar - Ereshkigal

La vemos como una novia, como esposa feliz y como una joven viuda afligida. De hecho, la vemos en todos los roles que una mujer puede desempeñar, excepto en las personas que requieren madurez y sentido de responsabilidad. Ella nunca es representada como una esposa o como madre. (Jacobsen 1976: 141) Esta descripción de Inanna incluye muchos de sus aspectos, pero todos los roles que Jacobsen discute son unos que unen a una mujer a los hombres por medio de la familia patriarcal y así controlar la sexualidad y capacidad para reproducir.

La feminista y erudita Tikva Frymer-Kensky, entiende a Inanna de manera diferente: Inanna era la divina modelo para un rol que no fue considerado socialmente deseable. “Ella representa a la mujer que no se puede domesticar, y ella ejemplifica todo el miedo y la atracción que provoca una mujer así con ese carácter” (1992: 25). Es una mujer que no está ligada a la familia patriarcal, cuya sexualidad no está controlada para sus fines. Además, Inanna es el temible espíritu de “la atracción necesaria para copular con todos, independientemente de su propósito o valor social.”

A pesar de ser la diosa de las prostitutas, Inanna era, como la diosa Ishara, también “patrona de la sexualidad marital” del panteón hurrita (47-48). Mientras que Inanna parece haber sido la principal deidad femenina de la cultura sumeria dominada por los hombres, una diosa similar Ishtar (acadio y babilonio), era adorada por los pueblos de habla semítica del norte (Kramer 1983: 115, 123).

Inanna se sincretiza con Ishtar

Desde los primeros tiempos, Inanna e Ishtar se volvieron cada vez más identificadas, hasta que, en el período de Sargón el Grande (alrededor del 2300 a.C.), eran tan similares que, al discutirlos, los eruditos sincretizaron a esta deidad como Inanna-Ishtar. Inanna en su “infinita variedad”, dio paso a Ishtar, cuyas funciones principales eran el amor, la sexualidad y guerra. Finalmente, con los asirios del primer milenio, decidieron quedarse solo con Ishtar. Todavía podemos ver restos de Inanna en Ishtar, pero, en su forma final, Ishtar parece una diosa muy diferente.

Algunos argumentan que la identificación de las dos diosas fue en parte al resultado de una política de Sargón el Grande, el gobernante de habla semítica de Agadé, el acad bíblico, que había conquistado Sumer y la mayor parte de Asia occidental (Kramer 1983: 117). Durante un tiempo, se las arregló para unir a toda Mesopotamia bajo su gobierno (Meador 2000: 41). Para ayudar a controlar las “poblaciones inquietas y rebeldes de las ciudades sumerias del sur” (Meador 2000: 49), Sargón nombró a su consumada hija Enheduanna como suma sacerdotisa y, por tanto, esposa de “Nanna, Dios de la Luna”, deidad tutelar de Ur, una de las ciudades más importantes de Sumer.

Enheduanna

Enheduanna

Enheduanna ocupó durante cuarenta años este cargo sacerdotal (Meador 2000: 6). En la parte trasera del famoso disco encontrado en la década de 1920, dentro del templo de Nanna, cerca de la residencia de la suma sacerdotisa de Ur, hay una inscripción que nombra a Enheduanna como “esposa de Nanna, hija de Sargón” y dedica el disco a Inanna (Meador 2000: 37). Como titular de un antiguo y venerado cargo, Enheduanna ejercía un gran poder entre los Sumerios (Meador 2000: 49). Sin embargo, hoy se la recuerda principalmente como una gran poetisa, de hecho, es la primera poetisa de la historia.

Escribió cuarenta y dos poemas en los templos de toda la zona, uno que recomiendo es la «Exaltación de Inanna». “Difundió su influencia y sus creencias…” (Meador 2000: 50). Además, dedicó poemas a la diosa Inanna “definieron efectivamente una nueva jerarquía de los dioses” y ayudó a Sargón a identificar a Inanna e Ishtar (Meador 2000: 51). Los acadios controlaban Mesopotamia (2334-2154 a.C.), la fusión de Inanna e Ishtar continuaron (Williams-Forte 1983: 189).

Símbolos

Los símbolos de Inanna aparecen en algunos de los primeros sellos mesopotámicos (Adams 1966: 12), y ella es la primera diosa en la que Enheduanna registró sus primeros escritos (Hallo y Van Dijk 1968). Sin embargo, está claro que ella no fue la que inventó la escritura. A lo largo de Mesopotamia, los arqueólogos han encontrado una gran cantidad de mujeres en figurillas, que datan del sexto milenio a.C. Algunas de esas figurillas pueden ser precursores de Inanna, muestran senos prominentes y tienen sus manos debajo o ahuecando, un gesto empleado por muchas diosas posteriores, entre ellas Inanna.

En Símbolos de la Mesopotamia prehistórica, Beatrice L. Goff rastreó desde el Neolítico hasta el período histórico. Ella estudió varios símbolos y figurillas, llegó a la conclusión de que los principales símbolos eran de la fertilidad (1963: 21), que más tarde se convertiría en uno de los intereses especiales de Inanna. En tiempos históricos, el animal sagrado de Inanna-Ishtar era el león, donde la diosa usualmente lo controlaba todo. A menudo, Inanna-Ishtar también tenía una estrecha asociación con las aves, como el “Pájaro del Trueno” y el búho (Lipinkivi 2004: 140).

Como reina o dama del cielo, Inanna era las estrellas de la mañana y de la tarde, el planeta Venus, y como hija de Nanna, tenía conexiones con la luna creciente y la luna llena (Lapinkivi 2004: 60,111). Un símbolo inconfundible de Inanna-Ishtar era la estrella de ocho puntas, que significaba su identificación con el planeta Venus (Williams-Forte 1983: 187). Un símbolo significativo de Inanna fue un par de estándares, generalmente llamados postes de entrada, que aparecieron muy temprano en el registro arqueológico (Goff 1963: 84).

Protectora de Uruk

Los estándares señalaron tanto la presencia de la diosa como la entrada a su templo (Williams-Forte 1983: 188; Wolkstein y Kramer 1983: 47, 106). La ciudad suprema de Inanna en Mesopotamia era Uruk, una de las primeras ciudades urbanas del ser humano. El más antiguo templo conservado en Uruk es el recinto sagrado de Inanna, la E-anna, la “Casa del Cielo”. Allí los arqueólogos encontraron algunos de los primeros escritos sobre tabletas de arcilla (Williams-Forte 1983: 174-175).

Poemas sumerios

Como protectora de la ciudad, Inanna era originalmente su dueña (Steinkeller 1996: 113). Era una deidad tutelar y con el tiempo, muchas otras diosas se identificaron con ella. A través del ritual conocido como “El Rito del Matrimonio sagrado”, Inanna otorgó poder al gobernante de Uruk y aseguró la fertilidad y prosperidad de la tierra y su gente. “El Rito del Matrimonio Sagrado” se extendió desde Uruk a otras ciudades de Mesopotamia y se convirtió en uno de los rituales más importante de Mesopotamia para validar a un rey. Inanna-Ishtar es de lejos la deidad sobre la que más se ha escrito en textos mesopotámicos.

A juzgar por la cantidad de material de Inanna existente, era muy popular, aunque, por supuesto, la supervivencia de tan gran parte de ella puede ser cuestión de casualidad. Uno de los principales poemas centrados en la diosa es “El Descenso de Inanna a los Infiernos”, una gran obra de la literatura mundial. “El Descenso de Ishtar” también existe. Aunque con otras composiciones en las que Inanna se centra en el “Árbol Huluppu”.

Otro de los poemas sumerios más famosos de la Diosa del Amor, es el de “Inanna y Enki: el dios de la sabiduría”. Canciones y poemas relacionados con el Sagrado Matrimonio, “Himnos a Inanna” por Enheduanna y otros poetas (Wolkstein y Kramer 1983:4-110). A pesar de las opiniones de los eruditos en su “variedad infinita” y contradictoria naturaleza, no hay duda de que los sumerios vieron a Inanna como una sola deidad. Entonces debería haber un factor que la unificara en diferentes roles y funciones.

Lados opuestos

Ellos eran el poder en el almacén y en la lluvia, el espíritu de batalla y guerra, en la mañana y las estrellas vespertinas, el ímpetu para la sexualidad, no solo de prostituta, sino también del lecho matrimonial. Diosa del amor y portadora de la fertilidad, una perpetua adolescencia y feminidad no domesticada.

La respuesta se insinúa en al menos uno de sus símbolos. Los pájaros vuelan en los cielos, también viven en la tierra, por lo que cruzan fronteras; de hecho, las aves viven al límite. Inanna-Ishtar también cruza fronteras, una mujer que se comporta como un hombre. En ocasiones se travestía y a veces se presentaba como un andrógino; Además, muchos sumerios de su culto eran «travestis y castrados» (Lipinkivi 2004: 159).

Todos sus diversos aspectos y funciones implican transición, límite, cruce y transformación: alimentos y semillas en un almacén aparentemente muerto, pero vivo, a punto de convertirse en otra cosa; lluvia que cambia de infértil a fértil o, al contrario. En el campo de batalla las fortunas cambian y la gente muere: la transformación definitiva. Qué lugar más apropiado para la Dama de la Transformación que en un ¡campo de batalla! Las estrellas de la mañana y de la tarde anuncian el cambio: aparecen en los límites de la oscuridad y la luz.

La sexualidad y el amor

Amor y relaciones sexuales: todas presentan formas importantes para el cambio de los seres humanos. No es de extrañar que Inanna-Ishtar sea la diosa patrona del sexo, la sexualidad, ¡y amor! La adolescencia es una época de transición: una mujer no domesticada no tiene lugar fijo. Tampoco la prostituta. Ambas cruzan los límites. Entonces Inanna era una diosa del sexo, una diosa del amor, una diosa de la guerra, pero ella era mucho más.

Aunque era una diosa de la “variedad infinita”, sin embargo, no era una deidad contradictoria, sino unificada. Inanna es cambio, transformación y transición. Ella es la entrada y salida, la puerta de entrada. Es, por lo tanto, una adolescente preparada en el umbral de la plena feminidad, la doncella Inanna era el umbral eterno a través del cual todo pasó en cumplimiento del ciclo, que es la vida.

Notas

Para el año 3000 a.C., la tierra de Sumer ocupaba la mitad sur de Irak. Samuel N. Kramer dice que los “me”, eran un conjunto de reglas y regulaciones asignado a cada entidad cósmica y fenómeno cultural con el propósito de mantenerlo operando para siempre… (1963: 115-116). En el poema “Inanna y Enki: el dios de la sabiduría” (Kramer & Wolkstein 1983: 12-27), Inanna convence a Enki a emborracharse para que le dé todos los “me”, y los lleva a su ciudad, Uruk. El poema enumera más de un centenar de ellos; incluyen la realeza, la heroicidad, la verdad, la prostitución, varios oficios sacerdotales, el poder, la escritura y la artesanía (Kramer 1963: 116). Inanna no es una diosa madre, aunque rara vez parece haber sido maternal, los textos informan en alguna ocasión como madre de algunos hijos (Wolkstein y Kramer 1983: 70). Inanna tiene sentimientos maternales, especialmente por la gente de Sumer. (Lapinkivi 2004: 125-127).

Referencias

  • Adams, Robert McC. 1966. The Evolution of Urban Society: Early Mesopotamia and Prehispanic Mexico. Chicago: Aldine
  • Frymer-Kensky,Tikva 1992. In the Wake of the Goddesses: Women, Culture and the Biblical Transformation of Pagan Myth. NY: Free Press
  • Goff, Beatrice L. 1963. Symbols of Prehistoric Mesopotamia. New Haven:Yale
  • Hallo, William W. & J. Van Dijk 1968. The Exaltation of Inanna. New Haven: Yale
  • Kramer, Samuel N. 1983. «Sumerian History, Culture and Literature,» in Wolkstein & Kramer, 115-126
  • Kramer, Samuel N. 1963. The Sumerians: Their History, Culture, and Character. Chicago: University of Chicago
  • Lapinkivi, Pirjo 2004. The Sumerian Sacred Marriage in the Light of Comparative
  • Evidence. Helsinki: The Neo-Assyrian Text Corpus Project, University of Helsinki
  • Meador, Betty de Shong 2000. Inanna, Lady of Largest Heart: The Poems of the Sumerian High Priestess Enheduanna. Austin, TX: University of Texas
  • Steinkeller, Piotr 1996. «On Rulers, Priests and Sacred Marriage: Tracing the Evolution of Early Sumerian Kingship,» in K. Watanabe, ed., Priests and Officials in the Ancient Near East. Heidelberg: C. Winter. 103-137
  • Stuckey, Johanna H. 2001. «`Inanna and the Huluppu Tree’: An Ancient Mesopotamian Narrative of Goddess Demotion» in Feminist Poetics of the Sacred: Creative Suspicions, ed. Frances Devlin-Glass & Lyn McCredden. NY: Oxford
  • Williams-Forte 1983. «Annotations of the Art,» in Wolkstein & Kramer, 174-199
  • Wolkstein, Diane & Samuel N. Kramer 1983. Inanna, Queen of Heaven and Earth: Her Stories and Hymns from Sumer. New York: Harper & Row

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